Balance del Área de Consumo · FACU
En 2025 hemos confirmado algo que en los barrios ya sabíamos:
el consumo no es un acto neutro. Es un espacio donde se juega la dignidad cotidiana.
Cuando una persona mayor no entiende su factura de la luz.
Cuando una familia vulnerable firma un contrato bancario que no comprende.
Cuando un corte de suministro pone en riesgo la estabilidad de un hogar.
Cuando una reclamación parece imposible frente a una gran empresa.
Ahí empieza la desigualdad real.
Por eso el Área de Consumo de FACU no funciona como una oficina administrativa más. Funciona como un espacio de protección social. Y eso es lo que hemos defendido durante todo 2025.
Un servicio que sostiene lo invisible
Durante el ejercicio 2025:
880 personas han sido atendidas a través de la Oficina INFACU.
Se han realizado 631 actuaciones entre consultas, reclamaciones y mediaciones.
Hemos desarrollado 31 actividades educativas, 8 en centros educativos del barrio y 23 desde la propia oficina.
Han participado 138 personas de manera directa o indirecta en actividades formativas.
Pero los números, por sí solos, no explican lo esencial.
Cada una de esas 631 actuaciones no es un expediente:
es una situación concreta que, de no haberse acompañado, podría haber derivado en un problema mayor.
Los sectores con mayor conflictividad —banca, servicios financieros, telefonía y energía— no son casuales. Son ámbitos donde la asimetría entre empresa y consumidor es enorme, y donde la digitalización ha dejado atrás a muchas personas mayores o con menor formación tecnológica.
El consumo, hoy, es también brecha digital.
Y quien no entiende, pierde.
La mediación como justicia accesible
Uno de los pilares del año ha sido la mediación. Frente a la vía judicial —lenta, costosa y emocionalmente desgastante— la mediación permite resolver conflictos sin imponer, sin cronificar y sin romper la confianza.
Cada acuerdo alcanzado no solo evita un litigio:
evita ansiedad, evita desgaste económico y devuelve equilibrio a la vida cotidiana.
En barrios como Las Fuentes y Montemolín, donde muchas familias viven al límite, un conflicto mal resuelto puede desencadenar un efecto dominó. Nuestra intervención ha evitado precisamente eso.
Educación: prevenir antes que reparar
El segundo gran eje ha sido la educación en consumo.
El proyecto “Alimentación y Consumo en Transformación” no ha sido una actividad complementaria: ha sido una apuesta estratégica. Educar en consumo es educar en autonomía. Es enseñar a leer contratos, a distinguir publicidad de información, a entender derechos y obligaciones.
Hemos trabajado en centros educativos del barrio, pero también con personas adultas y mayores. Porque el consumo consciente no tiene edad.
Prevenir conflictos reduce desigualdad.
Y educar es siempre más eficaz que reparar.
La coherencia económica
El Área de Consumo 2025 se ha ejecutado con una inversión total de 17.250 €, distribuidos entre subvenciones públicas y aportación propia de la entidad.
Con esa inversión se ha sostenido:
Atención personalizada a 880 personas.
631 actuaciones especializadas.
31 acciones educativas.
Un servicio permanente de mediación.
Infraestructura física accesible en el barrio.
Acompañamiento a personas vulnerables.
Si analizamos la relación entre recursos invertidos e impacto alcanzado, el resultado es claro: la rentabilidad social del proyecto es elevada.
Con una inversión contenida se han evitado conflictos judiciales, cortes de suministro, abusos contractuales y situaciones de sobreendeudamiento. Eso no solo protege a las personas; reduce costes futuros para el sistema.
No hablamos solo de eficiencia económica.
Hablamos de responsabilidad social.
Consumo y justicia social
Lo que hemos aprendido este año es que el consumo es un indicador silencioso de desigualdad.
Quien tiene información y recursos defiende sus derechos.
Quien no los tiene, asume el abuso como inevitable.
El Área de Consumo de FACU ha actuado precisamente en ese punto:
transformar la indefensión en acompañamiento, la confusión en claridad, el conflicto en solución.
Y eso, en un barrio con desigualdades acumuladas, es cohesión social.
2025 no ha sido solo un ejercicio administrativo
Ha sido un año de presencia real.
De escucha.
De mediación.
De educación.
De prevención.
Defender el consumo no es rellenar formularios.
Es proteger la vida cotidiana de quienes más difícil lo tienen.
Por eso podemos afirmar con claridad que el Área de Consumo de FACU en 2025 ha cumplido con coherencia sus objetivos, ha gestionado con responsabilidad sus recursos y ha generado un impacto social tangible.
Invertir en consumo responsable es invertir en dignidad.
Y la dignidad, en un barrio, es la base de la convivencia.
FACU / CIVITAS

Comentarios recientes