Durante meses venimos hablando de vivienda. No como consigna electoral, sino como realidad cotidiana en barrios como Las Fuentes y Montemolín. En verano lo advertimos, lo escribimos, lo documentamos: la vivienda accesible en el barrio brilla por su ausencia, mientras la presión sobre alquileres, precios y condiciones de vida no deja de crecer.

Ahora, en pleno contexto electoral, todos los grupos políticos hablan de vivienda. Todos prometen. Todos se comprometen. Pero lo hacen sin aclarar modelos, sin concretar suelos, sin explicar prioridades y, sobre todo, sin aterrizar en los barrios donde el problema ya es estructural.

Mientras tanto, desde el Gobierno de Aragón, el presidente Jorge Azcón reprocha a VOX la falta de apoyo presupuestario que derivó en el adelanto electoral, pero al mismo tiempo no cierra la puerta a futuros acuerdos. La confusión política es evidente. Y en medio de ese cruce de estrategias, pactos y reproches, los barrios seguimos igual: esperando.

Porque aquí el problema no es solo de financiación o de grandes discursos. Es de gestión urbana, prioridades reales y decisiones concretas. En Las Fuentes no faltan diagnósticos: faltan viviendas. Y eso tiene responsables.

En el Ayuntamiento de Zaragoza, el área de Urbanismo tiene nombre y apellidos. El responsable es Víctor Serrano, del Partido Popular (PP). Y la situación en Las Fuentes es ya difícil de justificar. Se anuncian grandes proyectos, se habla de torres, de operaciones urbanísticas en otros puntos de la ciudad, mientras barrios consolidados como el nuestro quedan fuera de los presupuestos, fuera de los planes y fuera de las prioridades.

Y lo más grave es que el suelo existe.

En el entorno del Paseo Echegaray, la Z-30 y la calle San Adrián de Sasabe, hay una superficie cercana a los 70.000 metros cuadrados. Terrenos reales, en la ciudad consolidada, que permitirían desarrollar un proyecto serio de vivienda accesible, pública o protegida, pensada para jóvenes, familias trabajadoras y personas mayores.

Si el responsable municipal de Urbanismo habla de grandes operaciones, como las anunciadas en los terrenos de Alumalsa en Torrero, lo lógico sería empezar por administrar el suelo que ya tiene Zaragoza y por priorizar a los barrios que más lo necesitan. Que empiece por Las Fuentes.

Ahí podrían construirse varios centenares de viviendas accesibles, con alquileres y precios justos. Viviendas que permitan que nuestra juventud no tenga que marcharse a barrios lejanos como Arcosur. Viviendas que sostengan el barrio, que frenen la expulsión silenciosa de vecinos, que mantengan el tejido social y que refuercen la vida comunitaria.

Porque aquí no hablamos de humo.

Hablamos de metros cuadrados.

Hablamos de suelo disponible.

Hablamos de decisiones políticas.

La huerta es un valor, sí.

Pero también lo es que los barrios no se vacíen.

Que las familias puedan quedarse.

Que los jóvenes tengan futuro en su propio barrio.

La vivienda no es una promesa electoral.

Es una decisión política.

Y el suelo ya existe.

Desde los barrios seguimos esperando.

No promesas.

Vivienda real, en suelo real, para gente real.

Laureano Garin Lanaspa “NANO”

Presidente Asociacion CIVITAS Vecinos Las Fuentes