La alimentación está cambiando. Cambian los sistemas de producción, cambian los precios, cambian los canales de venta y cambian las tecnologías que intervienen en toda la cadena. Hablamos de innovación, de sostenibilidad, de digitalización y de nuevos modelos de consumo, pero hay algo que no puede cambiar: el derecho de todas las personas a una alimentación sana, accesible y digna. Porque mientras avanzamos hacia modelos más modernos y eficientes, hay familias que siguen ajustando cada euro en el supermercado, personas mayores que no acceden a descuentos digitales y hogares que deben elegir entre calidad y cantidad.
La transformación alimentaria no puede ser solo tecnológica; debe ser también social. Transformar significa garantizar precios justos, apoyar al comercio de proximidad, reducir el desperdicio, proteger al pequeño productor y asegurar información clara y transparente para el consumidor.
“ Alimentarse no es un privilegio, es salud, es igualdad y es dignidad. Si la alimentación se transforma, que sea para mejorar la vida de todos. Para que nadie se quede atrás “.
CECU / FACU
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