He seguido con atención el reciente debate electoral en Aragón, con la participación de ocho fuerzas políticas. Ha sido un ejercicio necesario para conocer propuestas, modelos y prioridades. Se ha hablado de financiación, de despoblación, de gestión institucional, de servicios públicos, de educación, de sanidad y de políticas sociales. Todo ello es importante.
En los últimos días, además, la prensa de Aragón ha puesto el foco de manera destacada en el debate sobre el agua, con declaraciones del señor Nolasco y con posicionamientos a nivel nacional, como los expresados por el señor Feijóo. El agua, su gestión, su financiación y su utilización territorial vuelven a ocupar titulares, discursos y enfrentamientos políticos.
Es legítimo que estos asuntos formen parte del debate público. Son cuestiones estructurales, estratégicas y con una fuerte carga simbólica para Aragón. Pero desde los barrios, desde la realidad más cercana, seguimos echando en falta algo esencial: una mirada clara y concreta a la vida cotidiana de quienes vivimos en zonas que no siempre están en el centro de las decisiones.
Los barrios no somos solo cifras ni mapas electorales. Somos familias que llegan justas a fin de mes, mayores que necesitan apoyos, niños y niñas que dependen de becas comedor y desayunos escolares, voluntariado que sostiene servicios básicos, redes vecinales que suplen carencias y asociaciones que atienden situaciones de vulnerabilidad que no siempre salen en los grandes titulares.
Mientras se discute sobre grandes ejes como el agua, la financiación o el modelo territorial, en los barrios se vive otra urgencia: la del día a día. La de poner un plato de comida, la de acompañar a quien está solo, la de garantizar que ningún menor empiece el colegio con el estómago vacío, la de sostener servicios sociales desde el esfuerzo vecinal cuando las instituciones no llegan.
En los debates se habla de modelos. En los barrios vivimos las consecuencias. Y ahí es donde pedimos algo muy sencillo: que no se olviden de que hay barrios de primera, de segunda… y también de cuarta y quinta, donde la desigualdad se nota cada día.
No pedimos discursos grandilocuentes. Pedimos presencia, escucha y compromisos reales. Porque mientras se discute en los platós y en los titulares, en muchos barrios la realidad sigue siendo la misma: más necesidad, más fragilidad y más esfuerzo ciudadano para que nadie se quede atrás.
Desde los barrios, seguimos esperando.
No como reproche, sino como recordatorio.
Porque Aragón también se construye desde sus calles, sus bloques y sus comunidades.
Laureano Garin Lanaspa “ Nano “
Presidente Asociacion CIVITAS Vecinos Las Fuentes

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