1. Valoración general del estudio
La Encuesta MPAC 2025 constituye un instrumento de análisis riguroso, consolidado y representativo, tanto por su continuidad temporal (más de una década) como por la amplitud de la muestra (3.800 familias). Permite identificar tendencias estructurales del consumo en España y evaluar el impacto real del contexto socioeconómico en los hábitos de compra de la ciudadanía.
Desde la perspectiva de FACU, los resultados confirman y refuerzan diagnósticos previos sobre la creciente vulnerabilidad del consumidor medio, la centralidad del precio y la cercanía como factores decisivos, y la existencia de una brecha clara entre concienciación social y capacidad real de elección.
2. Contexto económico y vulnerabilidad del consumidor
El dato de que el 77% de los consumidores haya modificado sus hábitos de compra por motivos económicos resulta especialmente relevante. No se trata de cambios voluntarios orientados al consumo responsable, sino de estrategias de adaptación forzada: búsqueda de ofertas, mayor aprovechamiento de alimentos, reducción del gasto o fragmentación de la compra entre distintos establecimientos.
La constatación de que un 33% de la población se reconoce vulnerable por nivel de renta o formación debe considerarse una señal de alerta social. Este dato refuerza la necesidad de políticas públicas de protección al consumidor, educación alimentaria accesible y medidas que garanticen el acceso equitativo a una alimentación saludable.
3. Proximidad, barrio y modelo de consumo
El hecho de que el 56% de los consumidores realice la compra andando y priorice la cercanía (38%) por encima incluso del precio y la calidad confirma la importancia estratégica del comercio de barrio y del supermercado de proximidad.
Desde FACU, este dato se interpreta como:
• Una oportunidad para reforzar la cohesión social en los barrios.
• Un argumento a favor de políticas urbanas que protejan el comercio cercano.
• Una evidencia de que el consumo no es solo una decisión económica, sino también territorial y social.
4. Formatos de compra y comercio online
La consolidación del supermercado como formato dominante (69%) y el estancamiento relativo del comercio online reflejan un consumidor pragmático, que valora la comodidad pero sigue prefiriendo el control directo sobre el producto.
La brecha entre aceptación social del comercio online y su uso real pone de manifiesto:ñ
• Falta de confianza plena.
• Dificultades de acceso para determinados colectivos.
• Persistencia de barreras digitales, especialmente entre población mayor o vulnerable.
5. Etiquetado, información y riesgo de desinformación
El etiquetado continúa siendo la principal fuente de información (56%), pero los datos revelan una contradicción preocupante:
• Casi la mitad lo considera confuso o incompleto.
• Un 10% no lo lee.
• Un 46% consume productos caducados.
Desde FACU, este bloque refuerza una reivindicación histórica: el etiquetado debe ser más claro, comprensible y accesible, evitando tecnicismos y ambigüedades, y reforzando la educación del consumidor.
La creciente relevancia de Internet y redes sociales como fuente de información (16%) incrementa el riesgo de bulos, publicidad encubierta y desinformación alimentaria, especialmente entre jóvenes.
6. Salud y alegaciones nutricionales
El hecho de que más de la mitad de los consumidores compre productos con alegaciones saludables confirma el peso de la salud en la decisión de compra. Sin embargo, el rechazo de un 27% y la focalización casi exclusiva en el azúcar evidencian:
• Una comprensión parcial de la información nutricional.
• Un exceso de mensajes simplificados que invisibilizan otros nutrientes clave (fibra, calidad global del alimento).
Esto refuerza la necesidad de educación alimentaria integral, no basada en el miedo ni en demonizar componentes aislados.
7. Sostenibilidad y responsabilidad social: la gran contradicción
Los datos muestran una ciudadanía cada vez más concienciada:
• Aumento de acciones contra el desperdicio alimentario (88%).
• Mayor separación de residuos.
Sin embargo, persiste una brecha clara entre valores y capacidad de actuación:
• 6 de cada 10 consideran difícil una compra sostenible.
• Solo 3 de cada 10 pagarían más por productos sostenibles.
• El precio sigue siendo el principal freno.
Desde FACU, esta contradicción no debe interpretarse como falta de compromiso ciudadano, sino como limitación estructural: no se puede exigir responsabilidad individual sin condiciones económicas que la hagan viable.
8. Responsabilidad Social Empresarial (RSE)
La baja consideración de la RSE en la decisión de compra (solo 4 de cada 10) y el aumento del “no sabe / no contesta” indican:
• Falta de información clara y verificable.
• Desconfianza en el uso instrumental de la RSE como marketing.
Aquí se abre un campo de trabajo clave para la MPAC: cómo hacer creíble, comprensible y exigible la responsabilidad empresarial.
9. Valoración del papel de la MPAC
Desde FACU, se valora positivamente la MPAC como espacio estable de diálogo entre asociaciones de consumidores y el ámbito empresarial. No obstante, los resultados del estudio refuerzan la necesidad de:
• Trasladar los diagnósticos a compromisos concretos.
• Priorizar a los colectivos vulnerables.
• Evitar que la corresponsabilidad recaiga exclusivamente en el consumidor.
10. Conclusión general
La Encuesta MPAC 2025 dibuja un consumidor más consciente, pero más limitado, más exigente en valores, pero condicionado por la economía. El estudio confirma que no puede haber consumo responsable sin condiciones justas, ni sostenibilidad sin accesibilidad económica.
Desde FACU, se considera imprescindible seguir reforzando:
• La protección del consumidor.
• La educación alimentaria crítica.
• La claridad informativa.
• Y la corresponsabilidad real de empresas y administraciones.
Porque consumir no es solo elegir: es también poder hacerlo en condiciones de dignidad y equidad.

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