4 febrero 2026

“ La dignidad del barrio frente al humo de la política de los gobernantes de Aragon “

“ Entre patatas, cebollas, lechugas, tomates … dignidad: cuando la solidaridad sostiene lo que otros abandonan”

Patatas, pan, galletas, cereales, turrones, batidos, harinas, arroz, pasta, legumbres, aceite, conservas, leche, productos infantiles, alimentos frescos y básicos de cada día. Detrás de cada uno de estos productos no hay solo cajas y kilos: hay familias, hay infancia, hay personas mayores, hay dignidad.

Este trabajo silencioso, constante y real no siempre quiere ser visto por la administración pública, por algunos servicios sociales desbordados o por juntas de distrito que muchas veces carecen de capacidad real para dar respuesta a lo que está ocurriendo en los barrios. Mientras tanto, abundan los vendedores de humo, el marketing institucional y los discursos vacíos, que generan titulares pero no soluciones.

Frente a eso, lo que sí existe —y sostiene de verdad a los barrios— es el trabajo de los voluntarios y voluntarias, de las asociaciones, de los colegios públicos, de los comerciantes solidarios, organizaciones deportivas, parroquias y el resto de entidades que cada día cooperan para que nadie se quede atrás para estar más altos. A ellos va nuestro reconocimiento más firme y nuestro agradecimiento más sincero.

Agradecemos especialmente al Banco de Alimentos de Zaragoza, al FEGA, al Gobierno de Aragón y a todas las instituciones y personas que, desde la cooperación real, hacen posible que estos alimentos lleguen donde más se necesitan. Porque sin esa red solidaria, la situación sería aún más dura.

Pero también es necesario decirlo con claridad: la participación ciudadana institucional brilla por su ausencia cuando se trata de analizar de verdad las decisiones políticas. Se habla mucho cuando se presentan los presupuestos, cuando se anuncian partidas y promesas. Pero muy poco cuando toca lo verdaderamente importante: analizar cómo se han ejecutado esos presupuestos, qué se ha cumplido, qué no, y por qué.

Porque los presupuestos se abren, pero también se cierran. Y la ley es clara: una vez finalizado el ejercicio, debe realizarse la liquidación, el control y la fiscalización. Ahí es donde se ve la verdad: qué se ha hecho, qué se ha dejado sin hacer y quién debe asumir responsabilidades. Sin ese análisis, todo lo demás es propaganda.

En los barrios no hacen falta más titulares. Hacen falta decisiones que se mantengan en el tiempo, mantenimiento, seguimiento, evaluación y responsabilidad política. Porque cuando no se cuida lo público, cuando se gobierna desde el humo, lo que queda es el deterioro… y entonces siempre pagan los mismos.

Por eso hoy rendimos homenaje a los voluntarios, a las cajas de alimentos, a las patatas, al arroz, al pan, al aceite, a cada producto que representa un acto de dignidad compartida. Y también al tejido vecinal que, a pesar de todo, sigue sosteniendo lo que otros han abandonado.

Esto no es caridad.

Esto es justicia social hecha desde abajo.

Y los barrios lo saben.

Laureano Garin Lanaspa

Presidente AAVV CIVITAS Las Fuentes