Ignorar esta realidad no solo es injusto. Es también ineficaz.
Y a partir de aquí, las preguntas son inevitables:
¿Está preparada la administración para gestionar procesos de esta magnitud?
¿Se están utilizando todos los recursos disponibles?
¿Se está abordando la realidad desde una perspectiva integral?
¿Se está escuchando a los territorios donde estas situaciones se viven de forma más intensa?
Responder a estas preguntas no es una opción. Es una necesidad.
Porque lo que está en juego no es únicamente la organización de un procedimiento.
Lo que está en juego es el modelo de convivencia.
Si la respuesta es la improvisación, el resultado será la desafección.
Si la respuesta es la planificación y el respeto, el resultado será la cohesión.
La diferencia entre una y otra no es técnica.
Es una cuestión de responsabilidad.
FACU / CECU / CIVITAS

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