Hablar de lo que sentimos también es una forma de cuidarnos. En la vida familiar aparecen alegrías, preocupaciones, enfados, miedos, cansancio y muchos otros sentimientos que necesitamos aprender a reconocer y expresar.
Acompañar a niños, niñas y adolescentes significa escucharles con atención, ayudarles a poner nombre a sus emociones y enseñarles que pedir ayuda, hablar y compartir lo que les ocurre forma parte de crecer con seguridad y confianza.
El bienestar emocional se construye cada día con pequeños gestos: tiempo para escucharnos, palabras de apoyo, respeto, paciencia y espacios donde cada persona pueda sentirse comprendida.
Cuidar lo que sentimos fortalece a las personas, mejora la convivencia y nos ayuda a crecer juntos como familia.
Federación Aragonesa Consumidores y Usuarios. FACU
Asociacion Civitas Vecinos Las Fuentes
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