Un reciente informe de UGT advierte de un dato que debería interpelar seriamente a toda la comunidad educativa y a las administraciones públicas: cerca de la mitad del profesorado ha estado de baja en algún momento por problemas relacionados con la salud mental. No se trata de un dato anecdótico ni de una exageración interesada, sino de una señal clara y persistente de malestar estructural en el sistema educativo.

El estudio señala causas bien conocidas, pero insuficientemente abordadas: una carga de trabajo creciente, una burocratización excesiva que resta tiempo a la tarea educativa, la falta de apoyo real en los centros y un deterioro progresivo de la satisfacción laboral. Estos factores, mantenidos en el tiempo, tienen un impacto directo en el desarrollo del síndrome de burnout, que puede aparecer en cualquier etapa de la carrera docente y en todos los niveles educativos.

Conviene subrayar que hablar de salud mental del profesorado no es hablar de fragilidad individual ni de falta de vocación. Es hablar de condiciones laborales, de organización del sistema y de prioridades políticas. Un docente que trabaja bajo presión constante, con escaso reconocimiento y sin apoyos suficientes, difícilmente puede desempeñar su labor con la estabilidad emocional y la motivación que requiere una profesión clave para el desarrollo social.

El desgaste emocional del profesorado no solo afecta a quienes lo sufren, sino que termina repercutiendo en el clima educativo, en la calidad del aprendizaje y en la convivencia en los centros. Por ello, ignorar esta realidad no es una opción responsable. La prevención del agotamiento, el refuerzo de los equipos de orientación y apoyo, la reducción de cargas innecesarias y una mejora real de las condiciones laborales deberían situarse en el centro del debate educativo.

Cuidar la salud mental del profesorado es cuidar la educación pública y, con ella, el futuro de la sociedad. Convertir esta alerta en una oportunidad de mejora es una responsabilidad compartida que no admite más demoras.

Laureano Garin Lanaspa “ NANO “